Y la vida se para detrás de los barrotes

22 de julio de 2014
¿Tan delgada es la línea que nos separa de la libertad? La palabra libertad se vuelve frágil, pierde todo su valor… Me estremezco al pensarlo
.
detalle de alambre
Nunca pensé que iba a pisar una cárcel mexicana. Recuerdo haber bromeado en algún momento con esta hipótesis pero nunca sospeché que iba a compartir unas horas con mujeres presas, jugando y reflexionando sobre el trabajo en equipo y la comunicación. Como dice un buen amigo: ‘en México, todo puede pasar’.

Esto sucedió hace unos días. Silvia me pidió si podía acompañarla a la cárcel de mujeres donde ella y Martín, directores de Educreando, van una vez por semana a escuchar a las mujeres, a platicar, acompañar y, cuando están con ánimo, a proponer juegos que invitan a la reflexión, a aprender, a compartir.

Ante la propuesta de Silvia sentí un pellizco en el corazón, entre miedo y responsabilidad: miedo por no saber cómo apoyar a estas mujeres en sus necesidades, y responsabilidad por compartir una experiencia en un contexto lleno de dificultades. Para los que estamos ‘de visita’ y entramos y salimos por esos muros, para los que están y estamos fuera, me doy cuenta de que estas mujeres privadas de libertad viven en una realidad invisible, una realidad que desaparece tras esas gélidas paredes desprovistas de humanidad que acallan mucho dolor, mucho miedo, mucha rabia… Una vez dentro ni siquiera pienso que estas mujeres estén pagando por unas faltas: ya han sido juzgadas por la sociedad, por sus familias y amigos, por sus vecinos, etc, han sido apartadas de sus parejas, de sus hijos e hijas, y lo que más necesitan es saber que a alguien le importa su existencia, su historia, su vida.

Ana platica con seguridad y se muestra muy solidaria con sus compañeras, escuchando con respeto, aconsejando desde el corazón… Su dominio del discurso y su nivel intelectual me sorprenden. Más tarde descubro parte de su historia… ¡Cuántos prejuicios se encierran en nuestros corazones! ¡Cuántos prejuicios nos ‘protegen’ de aquello que desconocemos y no queremos escuchar! Poner una etiqueta es más sencillo y nos desvincula de una realidad que no va con nosotros, que nos resulta ajena… Silvia me cuenta más tarde que Ana fue denunciada de forma anónima acusada de maltratar a sus hijos… Una denuncia anónima la metió en la cárcel y está a la espera de una sentencia mientras pasan los días, las semanas y los meses! ¿Tan delgada es la línea que nos separa de la libertad? La palabra libertad se vuelve frágil, pierde todo su valor… Me estremezco al pensarlo.

Martín habla con una señora… Tiene 40 años, sólo 4 años más que yo y sin embargo siento que podría ser mi tía. Su mirada triste nos dice que ya no aguanta más, que ya no soporta estar entre esos muros, que ya no sabe cuánto tiene que esperar… Su abogado le dice que pronto va a salir, y ese pronto se hace eterno, interminable, desesperado…

‘No dejen de venir’, suplica Janis a Silvia y Martin, ‘porque sabemos que a alguien le importamos, y el ratito que estamos con ustedes dejamos de pensar  en cosas negativas y aprovechamos el tiempo, aprendemos’. Janis es una mujer que pone su empeño en que todas sus compañeras compartan, jueguen, participen y, en cambio, siente mucha frustración al no conseguirlo. Muchas sienten vergüenza y prefieren mirar cómo otras actúan, otras piensan que no vale la pena, otras prefieren contar chismes, y otras están peleadas con parte de un grupo. Janis es todo corazón, y en el tiempo que tenga que estar entre rejas quiere poder disfrutar de buenos momentos, de juegos, de reflexiones, de las pocas y pequeñas opciones que pueda atrapar con sus manos, porque los días se hacen eternos, porque las horas desesperan, y el desespero las mata… Morir en vida debe ser lo más parecido a estar en una cárcel.

Se van cerrando las puertas, los cerrojos, las rejas detrás de nuestros pasos, y atrás quedan muchas vidas en juego, en plena batalla, soñando con una nueva vida, soñando con recuperar la dignidad. Y me voy, nos vamos… y la vida se para detrás de los barrotes. El tiempo se para, el tiempo no avanza ya más.

Elisabet Alguacil

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s