Querido Jan, te abraza Xun

Pasaron ya tres años de tu partida y no he vuelto a saber nada de ti. Pero desde que te marchaste no hubo día que faltaran agua y cariño a tus plantas, aunque los resultados no fueron tan favorables.

Las flores de Jan

Por: Xun Betan

xunbetan@gmail.com

Los agapantos, en los primeros días se pusieron tristes, se quedaron sin hojas y se escondieron bajo la tierra. Los esperé el primer verano de mi soledad, y no salieron. Las bugambilias que un día sembramos cerca de la cochera, quedaron desnudas de flores y espinas, creí que se secarían, pero no.

Sabes, estos dos años que han pasado me sirvieron para seguir aprendiendo a cuidar las flores y a cultivar las letras, quizás aprendí algo de lo que me compartiste. De un momento a otro las cosas han cambiado, te digo esto porque las plantas y mi corazón volvieron a reverdecer y les están brotando nuevas flores. Quizás es para celebrar estos tres años de tu partida. Eso para hacerte una alfombra de flores, música y poesía en tu caminar por aquellas extrañas tierras.

Sé que vos te preguntás por la casa, pero te comento que no pude cuidarla, tuve miedo de mi soledad y mi corazón se puso muy chiquito. Después de unos meses sólo pude ver de lejos las telarañas. Sé que muchas cosas han desaparecido. Entre esas cosas la energía de tu corazón, los olores de tu comida y los sonidos de tu canto. Tampoco volví a ver el cuadro que pintó tu amigo Akio, que según nosotros, representó nuestro reencuentro, y que además fue mi regalo de cumpleaños, ¿Te acordás? Sí, fue aquel día que organizaste la cena de mi cumpleaños en la casa. Ya nunca más lo volví a ver. La casa se vino abajo.

Querido Jan, me fue difícil cuidar tus encargos. Lamento que las cosas no sucedieran como las habíamos planeado. La carga fue muy pesada para mí. Sentí el ataque de muchos buitres y de malas hierbas y yo sin machete, ni azadón para defenderme. Pero vos te acordas que desde antes de tu partida ya nos sobrevolaban en circulos, además las personas en quien vos confiaste y creíste de su amistad, el día que más necesité, me dieron la espalda, me dejaron sólo en ese día tan triste y doloroso. Gracias a que cultivé otras amistades, tuve los abrazos de Maruca, Rocío, Margarita, Felipe, Alfonso y de otros amigos, que un día vos los conociste en las cenas y pláticas. También me hizo fuerte el recordar los momentos gratos que pasamos juntos, los pequeños viajes, las menudas platicas, la música y la guitarra, tantas cosas que disfrutamos. Todo eso me sirvió para seguir mi camino.

Aún con la tristeza de tu partida, cinco días después, se fue mi abuelo jXav, así es, mi abuelo que tanto amo y quiero. Sé que te acordas muy bien de él. Porque cuando fuiste a la casa, sin conocerte bien, te platicó toda su historia de vida y sus sueños. Mi abuela encantadisima por tu visita, hasta preparó un rico chocolate en agua, de esos que acostumbramos tomar en mi pueblo. Ese día la pasamos muy bien y quedó grabado entre mis recuerdos de familia.

ellos se extrañaban por eso se fueron pronto los dos

Pero las cosas no se quedaron ahí, porque dos meses después de tu partida y la muerte de mi abuelito, se murió también mi abuela xKon. Dicen los ancianos del pueblo que ellos se extrañaban por eso se fueron pronto los dos. Eso casi no lo pude soportar y me dejó al borde de la muerte. También me dejaba llevar por ella para poder encontrarlos. Porque tú al igual que mis abuelos fueron las personas más cercanas que tenía en esos momentos, eran mis confidentes. Ustedes sabían mucho de mi vida, eran personas con muchos sueños y visiones. Lo que más recuerdo, fue la carta que me regalaste, donde escribes los sueños de Margarita la masajista, que sin saber ni conocerme, se enteró de nuestra vida y nuestra amistad.

A pesar de las malas noticias, también hay otras buenas. Sabes, he terminado la carrera de antropología social. Ya aprendí tseltal. Tengo un pequeño trabajo. Sigo apasionadamente con mis traducciones y con mis clases de lengua y cultura tsotsil. También me emociona seguir escribiendo. Que lástima que no lo hice antes porque me hubiera gustado que las leyeras en los periodicos locales. Son muchas las cosas que quiero hacer, pero solo me alcanza para medio sobrevivir. La vida es así de rara, y aún más en este sistema en el que vivimos y que tanto daño hace a la gente. Muchas veces lo cuestionamos, pero solo faltó unir nuestras fuerzas para hacer más cambios por el bien. Fue uno de los pendientes. Ahora me toca dar ese paso.

Me viene a la mente las tantas platicas sobre el zapatismo y sus comandantes, sobre tus experiencias y anécdotas en los archivos, sobre los pueblos indígenas tseltales donde viviste por algún tiempo. También sobre tus incansables manos que trataron de escribir toda la historia de Chiapas, de su gente, en sus lenguas. Sé que cada uno de tus libros lleva marcado el amor, la pasión y la busqueda de una comprensión de la vida, de enseñar un pasado lejano para tenerlo presente. Sé que tu cariño por estas tierras lo reflejaste sembrando amor y lo regaste con esta entrega de ser historia, de ser persona, de tener el corazón del bats’il winik, de ser amigo de las personas que han luchado por los sueños de la libertad, la justicia y dignidad, y de ser tú.

Querido Jan, te abrazo recordandote por estas tierras.

PD. Aprovecho la oportunidad para enviarte este escrito. ¿Lo recordas? Lo leí en tu casa aquella noche de estrellas, después de tu fiesta de cumpleaños…

Chobtik

Oda a tu casa

Casa:

Sueño profundo

imaginación del alma.

Bellas flores

de agapanto

la flor del amor.

De margaritas

flor blanca de pureza y paz.

Casa:

Recóndito descanso.

Con flores bellas

que hacen de la vida

un encanto de alegría.

Dalias que en verano

florecerán,

que bellas estarán,

que pena no verlas brillar.

Casa:

Tu guarida

Refugio de tu caminar.

El íntimo lugar de tu esperanza

El sitio más secreto de tu vida.

Dónde los pastos verdes

Enardecen tus ojos.

Los hinojos un rico aroma a mar

a tu paladar.

Casa:

Con bugambilias tristes

que un día se alegrarán.

Hermosas plantas

que sabes tú cuidar.

Encanto divino de tu alma a la tierra,

Nuestra Madre.

Casa:

Bello sueño.

Lugar de paz.

El descanso de tu corazón.

Trátala muy bien

Porque ella te quiere

y danzará para tu bien

como yo lo haré también…

 

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