Un rostro sin rostro: el rostro de todas y todos  

1 de junio de 2014

En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento. Marcos, el personaje, ya no era necesario.

Homenaje al compañero Galeano, en La Realidad

Homenaje al compañero Galeano, en La Realidad. Foto de ‘Medios Libres, Alternativos, Autónomos o como se llamen’.

Hace una semana sacudió al estado de Chiapas una de las noticias más explosivas e inesperadas: se anunciaba la defunción del personaje más relevante y mediático de estas tierras, el subcomandante Marcos

Desaparece el icono de la rebelión zapatista (del Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y de mucho más: del derecho y la dignidad de los pueblos indígenas a poder vivir la vida que eligen, desde su modestia y respeto por sus tradiciones y el amor por la Madre Tierra. Un ejemplo permanente de resistencia y superación colectiva para el mundo.

¡Y quién mejor para lanzar esta bomba que él mismo! Con su característico pasamontañas y su inseparable pipa, encimado en su caballo, lo anuncia precisamente en el acto de homenaje de lxs “compas” al recientemente asesinado maestro de escuela José Luis Solís, alias “Galeano”, por parte de grupos paramilitares. La misma historia de siempre, otra más de las muchas maniobras de provocación y represión violenta que sufre en silencio la población indígena, que no rinde pleitesía a los dictados del mal gobierno. Y una vez más esta agresión ha sido respondida de la misma forma ejemplar de siempre: ‘queremos justicia y no venganza’. Una mirada conciliadora mucho más avanzada que el vehemente ojo por ojo de nuestro hacer cotidiano.

El subcomandante Marcos en el homenaje a Galeano

El subcomandante Marcos en el homenaje a Galeano. Foto de ‘Medios Libres, Alternativos, Autónomos o como se llamen’.

¿Por qué desaparece de la escena precisamente ahora, en un momento delicado y de tensión? ¿Quiere decir que ya se rinden después de más de 20 años de resistencia?

Muy paradójico todo, como el mismo movimiento desde sus albores: un ejército pacifista, cuya arma más poderosa ha sido siempre la palabra. Una paradoja que explicita el mismo pasamontañas que ahora decide quitarse Marcos de una vez por todas. El pasamontañas no sólo es un elemento para proteger su identidad, ante el peligro que corren a diario por el hostigamiento que sufren desde años inmemoriales, también, al mismo tiempo es un elemento identitario que lxs define y el símbolo de una guerra mucho más profunda, en la que ahora, lejos de abandonar, nos proponen otro nuevo estadio, otra nueva etapa, otra nueva mirada.

Compañero Galeano: justicia y no venganza

Compañero Galeano: justicia y no venganza. Foto de ‘Medios Libres, Alternativos, Autónomos o como se llamen’.

Mucho ruido en las resonancias internacionales ha despertado siempre la figura de Marcos. El hombre que habla tras el pasamontañas. Ávidos siempre de clasificaciones, héroes, titulares, informaciones, estigmas y demás, necesitábamos desenmascarar al hombre sin rostro, para darle cauce humano. Nada más lejos que el propósito zapatista, no querían desvelar el misterio para no deshumanizar el movimiento ni perder la excusa para seguir jugando, sensibilizando a través de la curiosidad de querer saber a través de alguien que por no ser no era ni indígena. Un traductor para nosotrxs, un escudo humano más para ellxs. Un escudo resistente en el que a través de sus ojos podíamos ver, sentir y entender la realidad indígena de Chiapas, de otros pueblos indígenas de México, del mundo, de todxs nosotrxs.

Ahora este pasamontañas, cansado de muchas incomprensiones, de centralizar tantas miradas, decide bajar el telón para dejar de ser Marcos, y nos pregunta: ¿y ahora dónde vas a poner la mirada? Nos hace salir de lo cómodo, de la identificación fácil. Y nos pregunta, directamente: ahora que ya no estoy, ¿vas a mirar a Galeano?, ¿a la realidad indígena?,… ¿y a ti?

Marcos, el rostro sin rostro, pierde su rostro para convertirse en espejo y liberar a tantos otros, todos los que escondía con su presencia tan potente. Desaparece el personaje, aparecen las personas, aparece el colectivo.

Este espejo que nos pregunta ¿con qué te quieres comprometer? Un gran desafío, una nueva forma para ponernos en discusión y transformarnos en algo más humano. Como desde el principio, viniendo de atrás (del fondo de la historia) y de abajo, como dicen ellos, nos lanzan preguntas que nos invitan a desarrollarnos y seguir creciendo como personas y sociedades.

 Jordi Muñoz

Te dejamos con el reportaje de Promedios Homenaje a Galeano’

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