Carles Andrés, la honestidad de abrazar los miedos para emprender nuevos caminos

Si no tienes miedo no pasan cosas

EN CATALÀ

Carles Andrés, dinamitzando una actividad con los niños/as de la escuela de la comunidad Molino Los Arcos

Carles Andrés, dinamitzando una actividad con los niños/as de la escuela de la comunidad Molino Los Arcos

Carles toma dos ‘combis’ (mini-autobuses) para llegar a la escuela Ignacio Manuel Altamirano de la comunidad Molino Los Arcos, en San Cristóbal de las Casas (México). Con esmero prepara los materiales que utilizará para trabajar la sesión de educación física y juego. Hoy empieza con el grupo de niñas y niños de 8 a 10 años. La falta de maestros (dos para atender 150 alumnos) hace que las clases sean multigrado, y en un aula compartiendo aprendizajes los de primero y segundo de Primaria, en otra los de tercero y cuarto, y en una tercera los de quinto y sexto.

Mientras espera la llegada de la clase de 3º y 4º empezamos una conversación que se dilatará hasta la hora del almuerzo y nos llevará desde la escuela hasta un local del centro: desfilando por espacios tranquilos en la montaña, por el tráfico de una combi (el transporte más masivo y económico de San Cristóbal), por el bullicio del mercado y andando por las calles.

En 4 tiempos - Carles

Entrevista en la comunidad Molino Los Arcos Carles, por qué crees que queremos hacerte una entrevista?

Quizá puedo ser ejemplo inspirador para otras personas, como de alguien que ha salido de su zona de confort para apostar por sus ilusiones. Creo que en la sociedad occidental estamos en un paradigma que dificulta salir. Experiencias como la mía: un catalán que cruza el océano para educar niños/as en comunidades indígenas muestra que hay más cosas aparte del trabajo remunerado y la familia. No es un camino fácil pero a largo plazo uno sale ganando.

Sabemos que no sólo has jugado al fútbol durante toda tu vida  sino que también es una de tus pasiones … Si nos permites la analogía: qué posición crees que juegas en tu día a día?

Creo que tengo el rol de defensa central-la demarcación precisamente en que jugaba-: el defensa en general es una persona que no busca la fama, que trabaja en silencio, práctico y eficiente para hacer su trabajo. Evitar los ataques de los equipos rivales, eso es lo que hago creo: intento preservar y proteger ciertos valores y derechos de uno de los colectivos más vulnerables: los niños.

Empezando entrevista¿Qué te hizo volar hasta Chiapas?

Necesitaba salir de la rutina que me estaba consumiendo en Barcelona: tenía 26 añitos y mucho estrés (me caía el cabello y tenía taquicardias). El cuerpo me avisaba. Necesitaba salir de mi micromundo y ampliar horizontes y decidí hacer un viaje de 4 meses por América Latina. Un viaje externo que supuso un viaje interno y una nueva mirada, con una convicción más fuerte: era capaz de abrazar el miedo, antes me alejaba. Entendí que es necesario para activarte. Si no tienes miedo no pasan cosas.

Aquella semilla dio frutos tres años más tarde: en febrero de 2010 vengo a vivir al otro lado del Atlántico. Elijo Chiapas siguiendo el consejo de un buen amigo con el que compartimos inquietudes y, sobre todo, por la parte de reto personal: ir a un sitio y empezar totalmente de cero me ayudaría a espabilarme y descubrir muchas cosas.

¿Qué encontraste en este nuevo destino?

No conocía la realidad social y política de Chiapas, el mundo rural e indígena avivó mi fuego interno a todos los niveles: profesional, ideológico y emocional. No sólo empecé a entender, sino también a sentir, palabras como dignidad o generosidad. Y esto sólo es posible cuando convives con gente digna y generosa: capaz de arriesgar su bienestar físico y familiar por sueño de tener justicia social, luchar por sus ideales, por su forma de vivir. Lo que más me impactó es el papel de las mujeres, que no sólo tienen opresión política, sino también cultural.

¿Cuáles han sido tus pasos durante estos años en San Cristóbal?
Detalles

Aparte del trabajo con Dinamic Internacional, este tiempo he conocido personas admirables que no saldrán en los periódicos ni en la televisión. Maruca, por ejemplo, es un ángel caído del cielo que me dio la oportunidad de conocer a mucha gente y de acompañar a las comunidades indígenas con el proyecto ‘Jugando para crear’. Es una experta en danzas y cantos en lengua indígena y lo compaginábamos con juegos cooperativos para trabajar el género, la paz, la identidad… Este proyecto nació debido al contexto educativo que existe en México, donde la población indígena está marginada por parte de la Secretaría de Educación. Ésta es una realidad que vivo de cerca en la escuela donde hacemos acompañamiento educativo con Dinamic Internacional.

También he participado haciendo talleres con niños en diferentes comunidades zapatistas y he podido conocer cómo es una educación autónoma en una comunidad indígena, en contraposición a la educación indígena insertada en el marco del gobierno. Los zapatistas están más organizados pese a que tienen menos recursos: los niños y niñas miran con dignidad y confianza. Llegamos a hacer talleres para 300 niños y 60 maestros, gracias a Maruca y a mi compañera Aurora .

Otra colaboración que me ha hecho crecer y que aún mantengo es con Educreando. Con Silvia y Martín he descubierto un modelo alternativo en el que un educador comprometido puede ser revolucionario para transformar cosas. Se han convertido en mis referentes en el mundo de la educación. La educación es el arma más poderosa para la transformación porque fomenta la autoestima.

Bajar la frecuencia permite aflorar cosas que siempre hemos tenido con nosotros

En la combi¿Cuáles son los descubrimientos más importantes para ti?

La gestión del tiempo y las relaciones humanas. Venimos de una sociedad en la que el tiempo es economía, decimos que el tiempo es oro, sobre todo en la cultura catalana, en la que el trabajo es lo primero en la escala de valores. Aquí el tiempo es arte, el arte de saber vivir. Hay más necesidades económicas pero la gestión del tiempo es diferente, más humana, y también tenemos que aprenderlo. Nosotros somos lo que tenemos que gestionarlo y no el tiempo a nosotros. Al principio, sin embargo, la falta de puntualidad me afectaba bastante.

Y sobre las relaciones humanas … siento que aquí son más profundas. Los abrazos, el contacto físico, los amigos más cercanos: te miran a los ojos para saber cómo estás. Allí nos lo dejamos por el camino. Aquí sentí que podía abrir el corazón a más personas. Bajar la frecuencia permite aflorar cosas que siempre hemos tenido con nosotros.

También he aprendido a estar solo. Venir aquí me permitió enamorarme de un Carlos desconocido, con el tiempo de soledad que me he regalado.

Libreta de la entrevista

¿De qué realidad venías y con cuál te encontraste?

Me eduqué en una escuela de un barrio obrero de Barcelona, la mayoría de etnia gitana, donde el nivel de violencia era muy grande y tenías que estar defendiéndote continuamente. Tuve la suerte de tener valores muy grandes en casa (por parte de mis padres) y conté con el apoyo del deporte, pero la sociedad te educa para reproducir patrones, seguir la cadena. Romper estas barreras, estos miedos, no es fácil. Yo le digo “indefensión inducida”: el sistema te hace creer que no puedes. Aquí en México la población indígena ha sufrido esta indefensión durante casi 500 años. Es una carga muy pesada que, por ejemplo, hace que se ayude más al de fuera que a la persona de aquí de toda la vida (el llamado ” malinchismo “). Una estrategia de exclusión más por parte del gobierno.

Aquí he entendido, por ejemplo, la infancia de mi abuelo, cuando tenía 11 años ( los años 40) su realidad no difería de la de los niños de aquí a esa edad. En las últimas conversaciones que tuve con él antes de morir me lo confirmó: el niño que crece para llevar dinero a casa, que va a trabajar descalzo, cuando la educación no es la prioridad .

Aquí el tiempo es arte, el arte de saber vivir

¿Con qué te quedas de lo que estás viviendo?: ¿Qué has aprendido de aquí? ¿Qué has aprendido de ti?

He visto que puedes ampliar la zona de confort y que esto sólo depende de tu actitud, conocimiento interno y compromiso. Otra cosa que he aprendido es que no soy ni quiero ser salvador de nadie. Aquí hay mucho paternalismo desde fuera y para empoderar hay que acompañar, sino tratas al otro como poca cosa.

Además, siento que soy una persona muy afortunada, estoy muy contento de valorar más a mi familia y relaciones personales. A tener más confianza en mí mismo. Poder ver y escuchar a la gente como está (lo que hablábamos antes). Otro tipo de lenguaje.

Carles y Jordi en el andador de Guadalupe
Llevas 4 años ya viviendo aquí, ¿en qué momento realmente sentiste que dejabas de estar de paso?

Cuando regresé a México después de la primera visita a Barcelona sentí que volvía a casa, fue cuando me di cuenta. Me costó mucho la forma de relacionarme allí, me sentí muy solo a pesar de estar con mucha gente. Sentí que mi vida debía continuar en Chiapas porque estaba más a gusto y más interrelacionado con la gente.

Ahora me siento, después de haber estado unos meses en Puerto Rico (de donde es mi pareja), que puedo manejarlo mejor y que podría volver. Pienso que a mucha gente le cuesta entenderlo y entenderme. Al principio me indignaba, ahora no me preocupa tanto: no deben comprenderlo todo. Si mi gente me ve feliz ellos también lo están. Lo más importante es ser feliz: yo he buscado ese camino.

Lo más importante es ser feliz: yo he buscado este camino.

¿Cómo gestionas la distancia: la comunicación, el echar de menos?

No tengo la necesidad de comunicarme constantemente con mi compañera o con mi familia. Intento concentrarme en el presente. Al final las cosas se normalizan. Una de las cosas que me afectan más es que mis padres se hacen mayores y me pierdo el día a día con ellos. También me gustaría tener más cerca a mi hermano (vive en Miami).

Lo que peor llevo es la distancia con Aurora. Dentro de la distancia con la pareja entran miedos, no sabes qué pasará. Para mí hay dos temas básicos a trabajar: la confianza y el concepto de amor incondicional (querer la felicidad del otro por encima de todo, sin tú dejar de ser feliz). La clave es si esta distancia la canalizas hacia la felicidad o hacia el sufrimiento. Si no lo consigues es el momento de tomar decisiones: si te mueves o te quedas, y de qué manera.

A pesar de la distancia física, la relación continúa, no desaparece. Cambia. La conexión está siempre . El vínculo se transforma. Aquí entra el concepto de confianza. No hay otro camino.

Carles Andrés¿Dirías que la distancia acerca o la distancia es el olvido?

¿Crees que se puede olvidar?

Hablando de distancias y vínculos… ¿Sigues la actualidad de tu país? ¿Ha cambiado tu mirada?

Creo que lo conozco más desde que estoy fuera. Tengo una visión más amplia de la cultura y de la historia de mi país.

Aquí la manipulación política y los medios es más descarada, creo que la gente es más vulnerable. Aunque, al mismo tiempo, hay modelos organizativos autónomos indígenas que deberían ser un referente para nosotros, para Europa.

¿Qué huella te gustaría dejar?

Una semilla que tenga  que ver con la parte humana: contribuir a que puedan vivir mejor.  A crecer como personas, a quererse más. Como ellos han hecho conmigo.

¿Alguna pregunta que querrías que te hiciéramos?

¿Qué está pasando en el mundo que no vemos?

¿Alguna que te gustaría hacerte?

Una que todavía está por hacer. Y creo que sería más de una.

Más que el destino lo que más me importa es gozar del vuelo

¿Para qué te gustaría que sirviera esta entrevista?

Para aportar un granito de arena en la transformación. Y también para contribuir a otro tipo de periodismo más humanista y positivo, que hable de las personas desde la voluntad, el corazón y la posibilidad. Iniciativas o entrevistas como ésta son importantes para transformar la mirada de los medios de comunicación (de la sociedad en general), para que no sea sólo una saturación de desastres, corrupción, etc. No sólo apostar por la desconfianza y las cosas negativas. Hay mil proyectos y propuestas inspiradoras que es importante que tengan altavoz para que nos animen a construir y creer que lo que tenemos dentro también puede ser una realidad.

¿Què significa Svilel Pepen para ti?

Es una frase sagrada: primero porque es en una lengua indígena ancestral como es el tzotzil que respeto muchísimo, y después porque tiene mucho que ver con la transformación personal y colectiva. Necesitamos volar y volar bien. Si no estamos preparados para volar la caída será fuerte. Como seres humanos hemos caído muchas veces. Deberíamos pensar si hemos aprendido a volar bien antes o si esta manera de volar nos ayuda o no.

¿Hasta dónde te gustaría volar?

Más que el destino lo que más me importa es gozar del vuelo. Vivir una vida más consciente.

El efecto mariposa- Carles

Más información

www.dinamicinternacional.org

Paseo fotográfico por la entrevista
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8 responses to “Carles Andrés, la honestidad de abrazar los miedos para emprender nuevos caminos

  1. Magnifico! me gusta el formato del blog, aunque necesitare mas tiempo para explorarlo, me parece muy buena la entrevista y ya se me esta ocurriendo una lista de personas para sugerirles que les entrevisten en el futuro y¨”papaloteando” como las mariposas. Felicidades y gracias por compartir. BuenaVentura.

  2. Genial el Blog y fantástica la entrevista! Grande Carles!! Un gustazo saber de vos!
    Un abrazo a l@s tres y felicitaciones por el blog!!
    Agus.

  3. Linda entrevista. Muy orgulloso de tener un amigo ( o mas bien un hermanito) como el Carlos. Gracias por hacer mejor este mundo. Una abraçada de la teva familia del Nord Mexic que t`estima molt

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